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El cine rechaza el aborto como solución

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Escrito por Jerónimo José Martín - Presidente de Círculo de Escritores Cinematográficos

Bioética-Ciencia - Aborto y anticoncepción

Frente a la trivialización del aborto en tantos ámbitos, el cine sigue mirándolo desde una perspectiva dramática y crítica. De hecho, en los últimos años, sólo un filme relevante, El secreto de Vera Drake, de Mike Leigh, ha defendido el aborto con cierta claridad. Y, además, su mensaje se veía debilitado por el desequilibrio mental de la protagonista.


Ayuda a las embarazadas

Por el contrario, abundan las películas que cuestionan el aborto y buscan soluciones que respeten la dignidad del feto en el vientre materno y de la propia madre que lo acoge. Así, Comprométete (Casomai), de Alessandro D’Alatri, criticó con lucidez los egoísmos que suelen conducir al aborto y mostró las terribles consecuencias del síndrome postaborto, una patología creciente que intentan minimizar los abortistas más radicales.

Por su parte,  Solas, de Benito Zambrano, fue más allá y subrayó la importancia del apoyo familiar y social a las embarazadas y la conveniencia de facilitar en su caso la entrega en adopción.

Estos enfoques impulsan también Juno, sensacional tragicomedia de Jason Reitman que opta a los Oscar a mejor película, director, actriz (Ellen Page) y guión original (Diablo Cody). Y son también el corazón de 4 meses, 3 semanas, 2 días, del rumano Cristian Mungiu, galardonada en 2007 con la Palma de Oro en el Festival de Cannes, los Premios Europeos a mejor filme y director y el Gran Premio Fipresci a la mejor película del año.

La cruda realidad

La acción se desarrolla en la Rumanía de 1987 y se centra en Otilia, una frágil universitaria que comparte habitación con Gabita en una residencia universitaria. Tras quedarse embarazada, Otilia se plantea abortar, por entonces considerado delito. De modo que ambas amigas, a cual más insegura, deciden contactar con una organización que practica abortos clandestinos en un mugriento hotel. Tras reunir el dinero necesario, estas jóvenes vivirán la experiencia más traumática de sus vidas.

Magníficamente interpretada, sin música, con una cortante factura hiperrealista y un guión sin eufemismos, esta película estruja el corazón y la mente del espectador para obligarle a replantearse su posición respecto al aborto. Seguramente, sus partidarios defenderán la película como un alegato a favor del aborto legal frente a la brutalidad de los abortos clandestinos.

Pero, en realidad, el filme muestra con dolorosa claridad la deshumanización y mercantilización que genera la cultura del aborto, clandestino o legal, da lo mismo. Una deshumanización paralela a la generada por el propio régimen comunista rumano, tan aniquilador como el alemán que dibujó La vida de los otros.

Por todo lo dicho y, a pesar de su crudeza expositiva, 4 meses, 3 semanas, 2 días es una película valiosa que puede revitalizar un debate cada vez más necesario.

Jerónimo José Martín es Presidente de Círculo de Escritores Cinematográficos y colaborador de Ageanet.   Este artículo se publicó en “La Gaceta de los Negocios”

 



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