Bienvenida
Escrito por -"Mi deseo es proponer el papel central, para la Iglesia y la sociedad, que tiene la familia fundada en el matrimonio"
Palabras de bienvenida de Su Majestad el Rey
Discurso del Papa al recibir la bienvenida
Santidad,
Permitidme manifestaros el gran honor y la especial satisfacción que la Reina y yo sentimos al poder recibiros esta mañana en Valencia, al inicio de una Visita que esperábamos con particular interés.
Agradecemos a Vuestra Santidad las sentidas palabras de cariño y aliento que habéis dirigido a Valencia y a España entera, aún conmocionadas por la terrible tragedia de principios de esta semana, que ha costado la vida a cuarenta y dos ciudadanos y causado numerosos heridos.
La presencia de Vuestra Santidad entre nosotros trae un gran consuelo para todos y, muy en particular, para las familias que acaban de perder a sus seres queridos.
Ésta es la primera vez que, como Sumo Pontífice, pisáis tierra española. Os damos de corazón nuestra más afectuosa bienvenida, y os deseamos una muy feliz estancia en España.
Mantenemos muy presente en nuestra memoria la hermosa y emotiva ceremonia que, hace poco más de un año, dio inicio a Vuestro Pontificado, así como la muy amable y entrañable audiencia que, pocos meses después, Vuestra Santidad tuvo a bien concedernos en Vuestra residencia en Castelgandolfo.
Con tal motivo, ya nos hicisteis partícipes de Vuestro profundo afecto por España y de Vuestra ilusión por acudir a esta importante cita en Valencia.
Un afecto que arranca de Vuestro amplio conocimiento de nuestra Historia y que, sabemos, habéis cultivado en las numerosas ocasiones previas en que habéis viajado a nuestro país.
Madrid, El Escorial, Salamanca, Ávila, Toledo, Pamplona y Murcia fueron etapas de Vuestra intensa actividad pastoral y académica en España como Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Seis importantes conferencias y una homilía son el centro de la huella de Vuestro paso por nuestras tierras; una huella de alto contenido teológico que la Conferencia Episcopal Española ha recogido en un hermoso libro.
Hoy Os recibimos, Santo Padre, en esta histórica y luminosa ciudad de Valencia. Apreciamos y agradecemos, en muy alto grado, que hayáis escogido a España como destino de uno de los primeros Viajes pastorales de Vuestro Pontificado.
Constituye para nosotros un reconocimiento a la intensidad y profundidad de los lazos que, desde hace tantos siglos, vinculan a la Iglesia y a España, y que cuentan desde hace casi tres décadas, con un marco de entendimiento acorde con las disposiciones de nuestra Constitución.
Unos lazos que merecieron siempre la afectuosa y generosa dedicación de Vuestro predecesor, Su Santidad el Papa Juan Pablo II, esa gran figura universal de imborrable recuerdo, que nos visitó en cinco ocasiones y a quien hoy quiero rendir un sentido homenaje como infatigable luchador de las causas más nobles, como probado amigo de España, a la que siempre colmó con el calor de su respaldo y el ánimo de su aliento.
Llegáis a España en el año en que celebramos el Quinto Centenario del nacimiento de San Francisco Javier. Un ilustre hijo de España, ejemplo de firmes convicciones, de generosa atención a los más necesitados, de respetuoso amor hacia los seres humanos de distintas latitudes, credos y culturas, y paradigma de solidaria entrega a los demás.
Proclamado por la Iglesia, a muy justo título, Patrón de todos los misioneros del mundo, la huella de ese gran navarro que fue San Francisco Javier sigue presente en la vocación abierta y solidaria que anima a la sociedad española y distingue, en particular, a nuestra juventud.
La España que Os acoge, Santidad, es un país moderno, dinámico y solidario, una antigua y gran Nación plural y diversa, fiel a sus tradiciones, amante de la paz, la justicia y la libertad.
Un país que, en las últimas décadas, y gracias al esfuerzo de todos los españoles, ha vivido el más largo período de modernización y prosperidad de toda su Historia, en un clima de estabilidad fruto del marco de concordia, respeto mutuo y convivencia democrática que nos hemos querido dar.
Santidad,
En Valencia Os esperan muchos miles de españoles y de fieles de todo el mundo, venidos para asistir al “Quinto Encuentro Mundial de las Familias".
La Iglesia Católica tiene puestos sus ojos en dicho Encuentro. Un Encuentro volcado sobre la familia, núcleo esencial de la vida, de la transmisión de valores y de la formación del ser humano.
Desde esta Comunidad Valenciana, semillero de muchas vocaciones, y desde la ciudad de Valencia, convertida estos días en capital mundial de las familias cristianas, millones de personas van a poder seguir a Vuestra Santidad a través de los medios de comunicación.
Conocemos Vuestra incansable entrega a la Iglesia. Como hombre de oración y pensamiento profundo, Os habéis pronunciado sobre las principales alegrías y preocupaciones del ser humano.
Desde el respeto a la dignidad humana, no podemos permanecer impasibles ante las guerras, el terrorismo, la violencia, el hambre, la pobreza, la injusticia, la violación de los derechos humanos o la falta de libertad. Requieren de nuestro compromiso y entrega para borrarlos de la faz de la tierra.
Santidad,
Vuestra esperada estancia entre nosotros, Vuestra palabra y Vuestro aliento servirán, sin duda, para reforzar la amplia admiración y el respeto que Vuestra persona suscita.
Os reitero la más cordial bienvenida en nombre del pueblo español, del Gobierno de España, de las autoridades autonómicas y locales de Valencia, así como en nombre de toda mi Familia y en el mío propio.
Muchas gracias, Santo Padre, por venir a España, y muy feliz estancia en esta querida tierra de Valencia, que hoy os brinda su mayor hospitalidad.
Discurso del Papa al recibir la bienvenida en Valencia
Majestades,
Señor Presidente del Gobierno
y distinguidas Autoridades,
Señores Cardenales y Hermanos en el episcopado
Queridos hermanos y hermanas:
l. Con gran emoción llego hoy a Valencia, a la noble y siempre querida España, que tan gratos recuerdos me ha dejado en mis precedentes visitas para participar en Congresos y reuniones.
2. Saludo cordialmente a todos, a los que están aquí presentes y a cuantos siguen este acto por los medios de comunicación.
Agradezco a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos su presencia aquí, junto con la Reina y, especialmente, las palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre del pueblo español.
Expreso también mi deferente reconocimiento al Señor Presidente del Gobierno y a las demás Autoridades nacionales, autonómicas y municipales, manifestándoles mi gratitud por la colaboración prestada para la mejor realización de este V Encuentro Mundial.
Saludo con afecto a Monseñor Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia, y a sus Obispos Auxiliares, así como a toda la Archidiócesis levantina que me ofrece una calurosa acogida en el marco de este Encuentro Mundial, y que estos días acompaña en el dolor a las familias que lloran por sus seres queridos, víctimas de un trágico episodio, y que se siente cercana también a los heridos.
Mis afectuosos saludos se dirigen también al Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, así como a los demás Cardenales, al Presidente y miembros de la Conferencia Episcopal Española, a los sacerdotes, a las personas consagradas y a todos lo fieles laicos.
3. El motivo de esta esperada visita es participar en el V Encuentro Mundial de las Familias, cuyo tema es «La transmisión de la fe en la familia». Mi deseo es proponer el papel central, para la Iglesia y la sociedad, que tiene la familia fundada en el matrimonio. Ésta es una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de responsabilidad y alegría.
4. Mi venerado predecesor y gran amigo de España, el querido Juan Pablo II, convocó este Encuentro. Movido por la misma solicitud pastoral, mañana tendré la dicha de clausurarlo con la celebración de la Santa Misa en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Muy unido a todos los participantes, imploraré del Señor, por intercesión de nuestra Madre Santísima y del Apóstol Santiago, abundantes gracias para las familias de España y de todo el mundo.
¡Que el Señor bendiga copiosamente a todos vosotros y a vuestras queridas familias!
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